LO QUE HAY QUE TRAGAR

Libros de Gustavo Duch

Prólogo de Federico Mayor Zaragoza.

La voz alta y firme de la paz, de la conciliación. Firme y tenaz, perseverante. No puede haber cosecha si no se tuvo el coraje de plantar semillas en nuevos surcos cavados en terrenos baldíos, si no se supieron vadear torrentes y lodazales.

Palabra en lugar de fuerza. Palabra como fuerza, como única fuerza, como palanca y pértiga para superar la inercia y sobrepasar los muros. Gustavo Duch ha observado, ha sentido, ha reflexionado. Y su mirada no se ha detenido en el presente. Ha sabido ver más allá, porque está comprometido con las generaciones venideras. Por eso avisa, alerta, clama. Por eso se implica y se desvive, como los testigos responsables. Cumplir con el deber propio de quien sabe requiere una gran audacia, un gran desprendimiento. Él los posee. Este libro lo acredita.

La obra es una recopilación de artículos valientes, lúcidos, que describen fidedignamente lo que ocurre. El autor propone soluciones capaces de eliminar los obstáculos que se oponen a la adopción de los nuevos rumbos que permitirían a las mujeres y hombres de hoy tomar, por fin, en sus manos las riendas de su destino. La realidad no puede transformarse si no se la conoce profundamente. ¿Cuántos cercados, cuántas vallas hemos construido, cuántos espejos hemos situado en todas partes para vernos tan solo a nosotros mismos?

En «Sobre el tiempo presente», José Ángel Valente nos advertía: «Escribo desde un naufragio /… Escribo sobre el tiempo presente. /… Escribo sobre la latitud del dolor, / sobre lo que hemos destruido / ante todo en nosotros…». Este libro insta a involucrarnos, a iniciar los cambios radicales que nuestro tiempo exige. En pocos años, los que suplieron los principios democráticos por las leyes del mercado han llevado al mundo a una gravísima situación. Habrá ahora que inventar otros derroteros, que imaginar —gracias a la capacidad creadora distintiva de la especie humana— senderos nuevos.

Habrá que refundar las Naciones Unidas como expresión de la «democracia global», el espacio donde todos los pueblos de la Tierra, como de forma tan clarividente se expresa en la Carta, sean los que decidan sobre su futuro común, y se eliminen, de una vez, los grupos de plutócratas (G-7, G-8, G-20) que tantos entuertos han originado en estos albores de siglo y de milenio. Unas Naciones Unidas dotadas de los recursos personales, técnicos y financieros necesarios.

Ha llegado el siglo de la gente. Gente «educada» que participa —puede hacerlo ya de forma no presencial gracias al progreso de la tecnología de la comunicación— y se compromete. Se involucra.

El siglo XXI podrá ser el siglo de «Nosotros, los pueblos…». De todos. El por-venir está por hacer. «¿Quién, sino todos?», dijo magistralmente Miguel Martí i Pol. Todos juntos podemos. Gustavo Duch lo demuestra en esta obra cuya lectura, estoy seguro, contribuirá a que muchos lectores vislumbren caminos del mañana.

Federico Mayor Zaragoza.  Diciembre 2009

About these ads

Sin comentarios aún»

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.588 seguidores

%d bloggers like this: