LO QUE HAY QUE TRAGAR

Libros de Gustavo Duch

Su profesión, que es una profesión de libertad, ha sido robada.

«Es hora de ruralizar la economía, de campesinizar el planeta»

 

«La agricultura ha sido olvidada en los despachos de los que deciden y es un sector primario, fundamental»

 
Gustavo Duch, que próximamente estará en Zamora. <br />
 
 
Gustavo Duch, que próximamente estará en Zamora. 
 Foto G. D.
 
 
 
 
 
IRENE GÓMEZ Sostiene Gustavo Duch que «mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivarán pequeños huertos?que alimentarán al mundo». Una reflexión que explica su defensa del pequeño campesino, del comercio local, de las modestas cooperativas, los canales cortos, de una relación estable con el consumidor que valore los productos de la tierra en su justa medida. Duch, que los días 7 y 8 de marzo estará en Zamora en sendos actos organizados por Coag y el Foro Ciudadano, es un militante de la llamada «soberanía alimentaria» que prioriza la producción agrícola local para alimentar a la población y el acceso del agricultor a la tierra, al agua, a las semillas o al crédito.

-Otro modelo agroalimentario es posible, sostiene. ¿Es una realidad o está más cerca de la utopía?

-No solo es posible sino que es urgente y necesario. Y para nada es una utopía porque la capacidad del ser humano de rectificar y cambiar está demostrado que existe. Está claro que el modelo de agricultura de los últimos 40 ó 50 años, basado en una dependencia muy fuerte del petróleo, pensando más en producir mercancías que alimentos y con un enfoque muy de industrialización, es malo para el campesinado. En España se ve muy claro cómo ha ido desapareciendo gente de los pueblos, población activa a nivel agrario. El modelo actual es malo para el medio ambiente; la agricultura es responsable de situaciones de contaminación de ecosistemas, es responsable en una medida importante del cambio climático. Y además es un sistema sospechosamente dudoso como producción de alimentos para los consumidores; sabemos todos que no comemos precisamente alimentos muy sanos. Y por último, también muy importante, hay que denunciar que este modelo es responsable de la pobreza en los países más pobres, en el sur. A medida que nosotros aumentamos esta agricultura industrial exportamos estos productos muy bajos de precio, hundiendo el tejido agrario nacional local. Y por otro lado en muchos de estos países la tierra más fértil, las aguas más productivas están produciendo para exportar, para nosotros. Con lo cual tenemos una doble realidad muy grave: les inundamos de pobreza y esquilmamos sus riquezas. 

-Esa es la realidad, pero ¿cree que ha empezado a cambiar el modelo en favor de la agricultura a pequeña escala?

-Creo que está cuajando pero nos falta un poco de perspectiva a largo plazo. En muchos lugares de todo el planeta hay cada vez más grupos que desde lo rural están apostando por ese otro modelo de agricultura basado en la pequeña escala, en la agricultura agroecológica, en canales cortos de comercio, en producir para tu propia población? Y eso, aunque de manera incipiente, es una tendencia clara cada vez más constante. La gente que está haciendo esto además está satisfecha, que es muy importante, los consumidores también. Por tanto no diría ni que es una utopía ni que no existe. 

-¿Y cómo puede subsistir David ante Goliat, ante los monstruos dominadores del mercado amparados en lo que ahora se da en llamar globalización?

-Se trata precisamente de salir de esos modelos económicos globalizados porque evidentemente si estás en esa cadena no puedes, si estás en ese círculo realmente lo tienes muy complicado. Por lo tanto, se trata en primer lugar de salirse hacia otros espacios donde ya no existen esas confluencias y tu estableces una relación estable con los consumidores, buscas otro tipo de canales como comedores escolares, empresas de alimentación sana, con gente que está volviendo a poner economatos como cooperativas para comprar y repartirse los productos. Y por otro lado, un tema clave para la soberanía alimentaria es impulsar políticas para conseguir esta situación denunciando las políticas que están favoreciendo este modelo. Por ejemplo los acuerdos de pesca o en agricultura con Marruecos, denunciando el dumping, la dependencia de los combustibles, la producción de transgénicos. Políticas para que todas esas medidas que favorecen el modelo dejen de existir y no sea un trabajo contracorriente sino con el viento a favor desde las administraciones. Resistir a la vez que combatir.

-Me dijo en una ocasión un cabrero que se ha perdido el respeto a quien produce la tierra, que desde los despachos es imposible hacer política…

-En los despachos de los políticos la agricultura ha sido olvidada. Y no podemos olvidar que estamos hablando del sector primario, por lo tanto fundamental, básico. Luego vienen los secundarios, después los terciarios, el propio nombre lo dice, no tienen tanta importancia. Y en cambio nosotros hemos construido una economía basada en sectores terciarios o en la construcción que al final se ha demostrado que es una economía insostenible, que se cae, que se tambalea. Por eso es importante que la agricultura, el sector primario en sí retome el papel fundamental que tiene. La producción de alimentos es quizá la profesión más importante para toda la sociedad. Sin agricultores, sin campesinos, sin ganaderos será difícil sobrevivir. 

-¿Podemos decir entonces que en plena era de las modernas comunicaciones, de las nuevas tecnologías es la hora de mirar hacia el pequeño agricultor, hacia el campesino que labra su tierra?

-Es la hora de ruralizar la economía y de campesinizar el planeta. La supuesta modernización que citas nos está llevando a la situación en la que estamos. Es época de revisar esa posmodernidad y hacer un mundo diferente, mejor, mirando hacia adelante; para nada esos discursos que quieren hacer ver que todos estos planteamientos son mirar a las cavernas. Se trata de mirar hacia adelante pero con una perspectiva diferente. Una perspectiva ecológica y que sabe que necesitamos de un mundo rural. 

-¿Cómo le explica eso a un agricultor que vende sus patatas a 15 céntimos en la tierra y el consumidor puede pagar hasta diez veces más?

-Su profesión, que es una profesión de libertad, ha sido robada. Le han privado de esa libertad y le están obligando a cosechar productos para la venta, para los mercados lejanos. Tiene que retomar la conciencia de volver a recuperar la libertad, su autonomía es recuperar su independencia y esa en definitiva es la propuesta de la soberanía alimentaria, hacer que los agricultores y las agricultoras puedan vivir de ese recurso. 

-La agricultura ecológica emerge aunque tibiamente, pese a la pujanza de agricultores y ganaderos muy convencidos, y en Zamora los hay. ¿Llegará a dominar el mercado?

-Vamos acabar todos otra vez con agricultura ecológica en la mesa porque es fuente fundamental. La agricultura industrial tiene los años contados, por eso creo que vale la pena tener un poco de visión a largo plazo y ser conscientes de que el planeta tiene sus limitaciones y en este caso hay una que nadie la discute. Por lo tanto cuando antes nos pongamos en el buen camino, desde luego mucho mejor. Hoy la agricultura ecológica es minoritaria pero entre todos debemos tratar de apoyarla. Si es más cara, como ocurre en alguna ocasión, normalmente es porque no está subsidiada como la agricultura industrial. Porque ésta además tiene unos costes ecológicos y sociales que no contabilizan en su precio pero que luego acabamos pagando vía impuestos para registrar muchos de los daños que hace. Hay que destapar esas mentiras y cambiar cuanto antes. 

-Hablaba de ruralizar. Zamora tiene un serio problema de despoblación con muchas tierras abandonadas. Cuando tantos jóvenes no tienen trabajo se antoja como una salida, pero los jóvenes no lo ven claro, ¿podría ser el campo un medio de futuro para esta generación casi perdida a la que le ha pillado de lleno la crisis?

-Mi opinión es que hay un goteo progresivo, una tendencia de gente que entiende que el futuro está en el medio rural y apuesta por nuevas iniciativas. Es cierto que es muy complicado, que la tierra tiene un valor muy caro en ciertas zonas por toda la especulación que se ha hecho con el tema de vivienda, polígonos industriales etc. Es cierto que además no hay ayudas o muy pocas y en muchas ocasiones hay trabas, pero que es el camino está claro y que deberían las administraciones apostar por ello también. Fíjate, yo a veces pongo el ejemplo de la cantidad de dinero que va invirtiendo una administración para mantener un polígono o una fábrica de coches que cualquier día van a deslocalizar. Todo ese dinero puesto en apoyo a gente que quisiera volver a la agricultura, facilitándoles a través de un banco de tierras el acceso a las tierras, facilitándoles créditos, apoyando los primeros años a gente que quiera hacer ese tipo de reconversión? Sería un camino mucho más fácil para estos emprendedores y desde luego para todos nosotros sería una salida mucho más sostenible. La prosperidad nada tiene que ver con el crecimiento económico. 

-La agricultura y la ganadería son asuntos marginales en el debate político. Incluso cuando se habla del tiempo, se piensa más en el turismo que en las necesidades de la tierra; piden sol cuando la sequía nos acecha. ¿Quizás se piensa poco en el campesino?

-Es verdad. Y es lamentable porque todos tenemos unas raíces campesinas muy importantes. No hace tanto que todos éramos campesinos o rurales de alguna forma. El boom urbano tiene poco recorrido y en cambio esa modernidad malentendida ha cambiado casi hasta los códigos genéticos. Pero a la vez es tan claro que cada vez hay más propuestas de cambio, más críticas a este modelo capitalista… También va surgiendo más gente que trabaja en estos entornos rurales campesinos y progresivamente vamos recuperando otro tipo de valores; los valores ecologistas están muy presentes en el medio rural. La agricultura tiene cada vez más de importancia. Como siempre, los políticos van muy por detrás de los cambios sociales. En la sociedad tenemos conocidos, nosotros mismos detectamos la necesidad de recuperar una serie de valores y entre ellos el de la localización.

-¿Es optimista, cree que el mensaje va calando?

-Sí, yo lo noto allá por donde voy y lo que hago únicamente es recoger propuestas que me llegan del medio rural. El tema de la soberanía alimentaria es una propuesta de los movimientos campesinos, son ellos que están alimentando estos discursos y por proximidad recojo las informaciones. Y a partir de ahí sí que puedo afirmar que sus propuestas son cada vez más precisas, más detalladas y que cada vez hay más gente defendiéndolas en cualquier rincón del planeta. 

 
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2 comentarios»

  maribelamatxu wrote @

Reblogged this on Maribel.

  maribelamatxu wrote @

Ay la modernidad!!!!! Qué es eso? Es lo que tenemos? Pues vaya asco!!


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